Joselouamx's Blog

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EL EXTRANJERO

EL EXTRANJERO

La cotidianeidad del pueblo

Emerge de las barreras impuestas

Por el pensamiento del ayer,

Y el progreso yace inerte

En los rincones de las plazas públicas

Expropiadas por transeúntes ausentes de libertad

Y sobrecargados de necesidad.

 

A la entrada del alba llega errante un caminante,

Sus pies han pisado otros lugares

Y sus ojos han vislumbrado sociedades

A veces cambiantes, otras errantes y sobre todo cuestionables,

Sus manos han tocado monumentos

Unos de piedra otros de carne y huesos,

Los últimos a veces interesantes,

A veces indiferentes.

 

Sus pies cansados piden esquina

Y su estomago grita por un poco de comida,

En la esquina de la plaza se exhiben muchas viandas,

Unos rojas, otras blancas, algunas pardas y otro color ámbar,

La mezcla de olores le provoca retortijones,

Mientras espera la comanda que habrá de satisfacer sus ansias

Mira a lo lejos un par de chicuelos,

Ataviados con ropajes de escolares,

Preparados sin sentido para la homilía educativa de valores cívicos.

 

Por la tarde y tras caminar el lugar toma asiento en una banca,

Mira a las colegialas pasearse con sus diminutas faldas,

El tránsito vehicular atosiga la vista de la prima vía,

Los corridos resuenan en las bocinas de la tienda de la esquina,

Y un megáfono alerta sobre la venida a la tierra del mesías,

Vengador flamante que redimirá los pecados de los mortales.

 

Las horas transcurren, las nubes viajan y siguen su marcha,

A lo lejos en su punto ciego

Camina un viejo pidiendo un poco de sustento

Dos señoras evitan al sujeto

Y prosiguen con su juego de nimiedades radiales de la noche anterior,

En la que José Manuel Antonio

Despreció con vanos ojos

El amor de María del Olmo.

 

El extranjero vuelve a caminar las calles,

El calor sofocante amerita un buen brebaje de cebada inmaculada,

Las persianas del tugurio rechinan a modo de saludo,

Y los parroquianos desganados le invitan una mirada inquisidora,

Pues en su semblante denota que es otrora andante de otras muchas ciudades

Y al llegar a la barra pide con cortesía su cerveza bien fría

El cantinero lo atiende como a todos a regañadientes.

 

El sol ha caído,

Las torres de la iglesia presencian impávidas el andar cotidiano,

Caen guijarros tras los vuelos de las palomas que se alistan a pernoctar

En los recovecos del palacio de gobierno,

Y los políticos se apresan en sus camionetas

Para viajar a sus otras casas

Donde ya los esperan ansiosas sus amantes distractoras,

Mientras sus esposas apremian las tareas para descansar

Y regocijarse las pupilas con sus series adictivas.

 

En el café de antaño se dan cita los intelectuales orgánicos,

Hablando y analizando los desvíos de activos por parte del ejecutivo

Y los excesos cometidos por todos sus esbirros,

Lamentando en voz baja, muy baja,

La falta de apoyo económico para engrandecer sus delirios y pasiones

De salvadores y protectores de sus propios automóviles.

 

Y escucha el extranjero tales lamentaciones,

Haciendo conclusiones de esos cuervos pensadores

Que ayer jugaron a ser señores

Y hoy son solo servidores de sus bajas pasiones,

Pues en todas latitudes existen malos perdedores

Que al ser despojados de sus dotes

Truenan cual ejotes ante la ausencia de prestaciones

De los justos pagadores

Que el Estado

Convierte en erario.

 

Más la noche es joven y su cara tierna,

Busca ya el extranjero un par de buenas piernas

Y camina por la zona enrojecida,

De cerca ve una riña de dos borrachos de cantina,

Evita pronto la gresca y se encamina

Donde bailan extasiadas unas minas,

Estas se retuercen cual felinas

Y restriegan sus curvas en el escenario fálico de metal templado,

Ha visto ya a su próxima víctima,

Y le invita de volada una cerveza fría,

La tía se acerca con gesto amable

Y brindan por la loca vida.

 

El turno ha terminado,

Llaman a todas las chicas a pasar a ventanilla,

Unas alegres otras distraídas,

Pero todas cobran lo ganado con sudor y saliva,

Y el extranjero espera ansioso la salida de socorro,

Se encaminan a la esquina al hotel de carmelita,

La tarifa sigue siendo la misma,

Tanto del hotel como de la mina,

Suben prestos a la alcoba,

El servicio incluye un baile y trato de novia

Por lo que el extranjero la despoja lentamente de la ropa,

Se deleita las pupilas con sus piernas corredizas,

Y sus manos arremeten contra el pecho de su amante felina,

Tras el duelo intensivo toman una ducha y un descanso

Y como su desempeño fue extraordinario le regala de cortesía

Una segunda embestida,

Libre de impuestos y remordimientos,

Pues sus vástagos yacen dormidos en casa de Rocío.

 

Una vez más aparece la mañana,

Y con ella el despertar de los sentidos,

En algunos ataca fiera la resaca,

En el extranjero no hace mella dicha palabra,

Pues acostumbrado a sus llamados matutinos

Los remedia con un cigarrillo

Y tras esto vuelve a calzar sus botas,

Para recorrer otra ciudad rota,

Pues no importa el nombre ni el escudo de armas,

En todas latitudes es la misma maraña,

Algunas veces cambiante, otras veces errante,

Pero siempre cuestionable.

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marzo 31, 2011 - Posted by | 1, Literatura, vida, chistes y mas

1 comentario »

  1. muy interesante,me agrada, muy real el extrangero. slo que viaja solo no lleva acompañantes por lo q se me ace una persona como dices al final muy cuestionable.

    Comentario por luis | abril 17, 2011 | Responder


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